Cuentas de Ahorro, ¿cuál es la que me conviene?

 Escrito por alberto
 Última actualización 2020-11-06

¿Buscas cuentas de ahorro que se adapten a tus necesidades? ¿Llevas meses mirando posibles pero ninguna te convence? Hacernos con un espacio para almacenar ese dinero que queremos conservar puede llegar a ser complicado si no estamos al tanto de las ventajas de la caja en cuestión o conocemos las garantías que tiene a largo plazo. Dependiendo del año en el que nos encontremos, las entidades serán mejor o peores a la hora de hacernos una oferta. ¿Sabremos elegir bien?

¿Qué son las cuentas de ahorro?

Para saber cuáles son las cuentas de ahorro que nos pueden beneficiar primero tendremos que saber qué son y por qué cobran importancia con el paso del tiempo en nuestras vidas. Vendidas como la mejor manera de rentabilizar nuestros ahorros. Con una suma de hasta el 2,5% TAE (actualmente) por el dinero que hayamos depositado en ellas, nos encontramos con una forma bastante efectiva de decir que hemos hecho trabajar nuestras monedas durante el periodo activo.

A través de un contrato con el banco, éste custodia el dinero que ingreses en la cuenta de reserva y tú obtienes cierto rendimiento en forma de intereses por el tiempo que llevas con la compañía. Pensadas para mantenerlas «sin tocar» durante largas temporadas, de alguna manera la caja está premiando el hecho de que la hayas escogido. En cualquier caso, es importante mirar cada cláusula del acuerdo para que desde el primer momento estemos firmando lo que queremos.

¿Cuáles son las principales características de las cuentas de ahorro?

Las cuentas de ahorro se diferencian de las corrientes o de depósito fijo en varios aspectos. Cuando nos abrimos una de estas modalidades el objetivo principal es hacer que el dinero crezca mientras que nosotros estamos dormidos pero también hay otras muchas cosas que puedes ganar y que no deben quedar a la sombra. Para que vayas seguro a la hora de hacer una contratación, te hemos hecho un listado de las cosas en que nos benefician:

Pagan intereses

El banco quiere obsequiar tu confianza con una pequeña cantidad de dinero que irá creciendo progresivamente. Hoy, en este tipo de cuentas, vemos rentabilidades que van desde el 0,01% TAE hasta el 1%. A simple vista esto parece una miseria pero si vamos sumando en función de los años que estemos aquí, al final contaremos con una cantidad que no hace ascos a nadie. Si lo piensas desde el punto de vista en el que «no has hecho nada para ganarlo» todo son ventajas, ¿no?

Permite ahorrar

De eso se trata. Estas cuentas están hechas para que tu dinero vaya creciendo sin esfuerzo. A diferencia de los fondos bancarios aquí se puede ir metiendo dinero siempre que lo necesites o te apetezca. Con la ventaja de que no hay un importe mínimo, si un mes ingresas menos no pasará nada en absoluto puesto que el límite lo pones tú. Además, el saldo que hay en activo lo puedes sacar o transferir cada vez que quieras y sin ningún tipo de autorización. ¿Alguien te da más por menos?

Inversión segura

El capital invertido en las cuentas de ahorro está garantizado no solo por la propia entidad sino por el Fondo de Garantía de Depósitos con el que el banco haya hecho su acuerdo. Este organismo, que tiene una cobertura de hasta 100.000€ por titular, es el que aprueba todas las líneas respecto al depósito de las cajas. En caso de insolvencia o algún tipo de quiebra que haya tenido la persona, se supone que responde ante la situación apoyando al cliente en cuestión.

¡Sin comisiones!

¿A quién no le gusta oír que los movimientos con su cuenta no tendrán comisiones? Estas cuentas están pensadas para el dinero de los clientes y por tanto no habrá ningún pago adicional que hacer por las operaciones. Completamente gratuitas y fáciles de registrar, si lo que quieres es ahorrar unas monedas año tras año, estás ante la mejor alternativa que existe. La tranquilidad de los clientes es lo primero para casi todas las cajas y es por ello que te ofrecen esta facilidad tan interesante.

Producto con liquidez

A diferencia del depósito a plazo fijo, el dinero que tenemos en las cuentas de ahorro se puede retirar en el momento que queramos y esto es todo un alivio para la persona en cuestión. Quizás en el momento de abrir la línea nos encontrábamos boyantes y hacíamos ingresos suficientes como para permitirnos varios lujos pero, ¿qué pasa si esto cambia de la noche a la mañana? El hecho de que un banco permita echar mano de dicho dinero cuando te haga falta nos da mucha tranquilidad y es en esto en lo que se trabaja.

Pequeñas ofrendas

Además del dinero que vas sumando año tras año por los intereses, con este tipo de cuentas se nos ofertan ciertos regalos. Con la idea de premiar la fidelidad del cliente, recibes detalles de la caja que puedes quedarte o enviar a cualquier dirección. Por supuesto también hay acceso a determinadas ventajas como promociones, descuentos en productos o nuevos lanzamientos. Dependiendo del tiempo que lleves con el plan, el dinero que vayas ingresando y la entidad con la que estés registrado, las ofrendas serán unas u otras.

¿Cuál es el importe mínimo para abrir cuentas de ahorro?

Por lo general no existe un importe mínimo para abrir cuentas de ahorro aunque es importante que leas la letra pequeña del contrato con el banco para ver qué es lo que se te ofrece. En ocasiones, hay clientes que quieren «ganar» un tanto por ciento más por sus ingresos en la caja y es aquí donde tenemos que hacer una negociación. Gastos de mantenimiento, comisiones por la administración o acceso a un gestor privado pueden ser los apartados.

Lo recomendable, para quienes nunca se han abierto este tipo de cuentas, es que empiecen por el mínimo que el banco ofrece. A partir de aquí y ya sabiendo cómo funciona, la facturación media que vas a tener al año o relacionados, puedes optar por ampliar tu compromiso con la caja y establecer un acuerdo más alto. Cuando se trata de aumentar el saldo siempre queremos que sea más cuanto antes mejor pero, en un escenario que no conocemos, conviene esperar.

¿Cómo elijo mi cuenta de ahorro?

Ahora que tenemos la base de las cuentas de ahorro vamos a pensar en aquella que es para nosotros. Las entidades, que funcionan cada una a su manera, te pueden ofrecer más o menos garantías a la hora de abrir un registro con ellas. Controlar esto no es algo sencillo puesto que la baraja de opciones se ha hecho cada vez más grande pero sí que hay ciertos aspectos comunes que debemos valorar. A continuación, para los que se lo están pensando, os dejamos con los puntos:

Rentabilidad

A más intereses que te ofrezca el banco más ganas te van a entrar de abrir una cuenta con ellos. El tamaño de estos va a influir en la cantidad de ingresos extra que vayamos a tener pero debemos escoger sin prisas. Aunque el dinero suene atractivo, cuando se habla de ahorros hay que pensar también el tipo de atención al cliente que se da, la velocidad de respuesta que tiene su personal o lo resolutivos que se muestren ante cualquier problema. ¿Imaginas que nos quedamos sin solvencia y nadie se pone en tu lugar?

Plazo de oferta de inicio

Este punto es uno de los más importantes de la lista. Son muchas las cajas que lanzan una oferta inicial (que viene a durar tres o cuatro meses) para después bajar lo que son los beneficios. Debemos conocer el contrato de manera exhaustiva porque puede darse el caso de que esas garantías tan bonitas que tenías al principio, ahora han bajado sin razón. Una vez más, aunque la rentabilidad sea lo que nos mueve con este modelo de depósitos, hay que mirar todas las condiciones.

Comisiones

Las cuentas de ahorro no tienen comisiones. El objetivo de este tipo de línea es ahorrar y no tener que estar pagando un extra cada mes por tener el contrato abierto con ellos. Dicho esto, si el banco te ofrece cuotas X por el mantenimiento de los ingresos será mejor que vayas a otro sitio para preguntar cuáles son las alternativas. Nadie que te da la posibilidad de aumentar tu saldo debería pedirte de lo mismo pero, si te arriesgas con esto, que sea porque la rentabilidad es notablemente más alta que con la normal.

Solvencia del banco

La alarmante situación de muchos bancos hace que nos planteemos cuál de ellos va a responder a las cuentas de ahorro. Aunque se trata de los productos más seguros que hay dentro de una caja, debemos atender a la situación que vive la entidad en ese momento para evitarnos ciertas complicaciones. En cualquier caso, es importante apuntar que, llegada la quiebra, son los que primero se reembolsan y además, están protegidos por el Fondo de Garantías de Depósito.

¿Cuándo no conviene abrir cuentas de ahorro?

Después de todo lo leído, seremos más conscientes de la rentabilidad que ganas con cuentas de ahorro pero, aunque sea un producto de lo más atractivo, no debemos precipitarnos ante la idea. ¿Es este modelo para nosotros? Un depósito no siempre es para todo el mundo y es por ello que debemos barajar la situación pero sobre todo pensar en qué es lo que queremos de ello. A continuación, para los que todavía están dudando, os dejamos unos ejemplos:

Rentabilidad por mucho tiempo

La rentabilidad de las cuentas de ahorro es mucho más baja que las de depósito fijo. A pesar de que los intereses que presentan suelen ser bastante altos, lo cierto es que con el tiempo disminuye su tasa y la garantía que teníamos con ella decae considerablemente. Para los que buscan un modelo que no les obliga a nada y con el que pueden guardar algo de dinero está bastante bien pero cuando buscas algo gradual y que crezca con el paso de los años debes optar por otra cosa.

Operar con la cuenta

¿Vas a utilizar la cuenta para hacer transferencias o pagos ordinarios? La palabra ahorro ya nos está diciendo cuál es el destino de esta línea y el tipo de uso que le debemos dar por lo que es importante que cumplamos ciertas normas. Si bien la gran mayoría permite que hagas uso del dinero en el momento que te haga falta, no debemos confundirlo con algo de rutina. Aquí hay que acumular monedas para ir haciendo una pequeña hucha y después, en un futuro, saber que tenemos acceso a la cantidad.

Crear una cuenta nómina

Abrir la cuenta de ahorro no implica ninguna relación con la nómina así que no importa lo que estemos ganando o si el saldo es fijo. Una vez más, si quieres hacer un uso de rutina con la línea y el dinero que ingresas aquí no debemos optar por este modelo. La idea principal es que tengamos una hucha lista para romper en el momento en que nos haga falta así que debemos ser conscientes de lo que hay guardado y las posibilidades que nos prestará en el futuro.

Las cuentas de ahorro son buenas para esas personas que tienen un dinero X y quieren mantenerlo en un sitio seguro sabiendo además, que dispone de importantes garantías de cara a proyectos futuros. Estos billetes, vistos por muchos como una inversión, se quedan aquí mientras tú sigues trabajando y haciendo tu vida. En el momento en que te hagan falta (si tienes la suerte de retirarlos por gusto, mucho mejor) solo tendrás que ir al banco y sacar lo que es tuyo. ¿No te parece una idea genial?