La reestructuración de deuda es un producto financiero útil para titulares de una hipoteca que se han sobreendeudado con otros préstamos, tarjetas o deudas por problemas económicos coyunturales.

En la mayoría de ocasiones, el problema no empieza por no poder pagar la cuota de la hipoteca sino por no poder afrontar el pago de la cuota por culpa de los préstamos personales que van creciendo en caso de impago de los mismos. De hecho el 50% de los casos de ejecución hipotecaria se produce por un sobreendeudamiento previo, cuyo elevado coste ha impedido a muchas familias cumplir con sus compromisos de pago.
Muchas de éstas familias han encontrado la solución en la reunificación de deudas, pero antes de dar el paso, conviene tener en cuenta las importantes diferencias que existen entre las distintas opciones que hay.

El procedimiento consiste en cancelar todos los préstamos existentes con uno nuevo de un importe igual a la suma de todos los agrupados y normalmente a mayor plazo y con un interés más bajo, pagando así cuotas menores aunque durante más meses.
La agrupación de deuda se puede realizar contratando un préstamo sin garantía hipotecaria a menor plazo y con una reducción de la cuota, pero lo más habitual es que se reunifiquen las deudas en un nuevo préstamo hipotecario, en este caso la reducción de la cuota suele ser importante al poder alargar el plazo de devolución.
La reunificación no significa que se pague menos, si se analiza en su totalidad, teniendo en cuenta que de comisiones, honorarios de intermediario hipotecario e intereses totales acabamos pagando más (pero al mes la factura es menor, ya que se pagan las deudas a más largo plazo).
¿Para qué sirve agrupar préstamos?
Para equilibrar las finanzas familiares que tienen más gastos que ingresos por las deudas contraídas con las tarjetas de crédito, préstamos personales y la hipoteca, cuyos pagos mensuales resultan imposibles de afrontar.

Se puede tramitar directamente con un banco o caja o contratando los servicios de un intermediario hipotecario, que deberá cumplir con la Ley 2/2009 que garantice al cliente que va a recibir toda la información necesaria para tomar la decisión de firmar o no la operación con el banco con garantías.

Otras opciones de reunificación: acudir a un intermediario financiero
Debes tener en cuenta que, normalmente, los bancos no aceptan deudas de otras entidades par reunificar, en este caso puedes acudir a un intermediario financiero. Conocidos popularmente por empresas de reunificación, son empresas privadas que se encargan de tramitar operaciones hipotecarias con diversas entidades financieras. Ellos negocian con las entidades financieras con las que trabajan, cuando nuestro banco no nos ha aprobado la operación.